El actual término de Perafort se formó en 1842 con la incorporación del de Puigdelfí junto con los antiguos términos de El Codony, Els Quarts y Les Franqueses. Según los expertos en toponimia, Perafort procede de “piedra dura” y, de hecho, se puede comprobar cómo las casas más antiguas del pueblo se han edificado sobre una franja de piedra de fósiles marinos del mioceno.
Su proximidad al río Francolí y la feracidad de su suelo han favorecido el poblamiento desde los tiempos más remotos: se han encontrado talleres de sílex, hachas pulimentadas, cerámica ibérica, diversas villas romanas bien localizadas pero que todavía no se han estudiado, a pesar de que se ha encontrado mucha cerámica y objetos diversos.
El último hallazgo han sido dos tumbas romanas muy importantes por su forma y tamaño y un pozo de la misma época. Estos restos se han puesto al descubierto a consecuencia de las excavaciones efectuadas junto al camino del Torrentet para la traída de agua del Ebro.

Con la reconquista de este territorio tras la invasión de los árabes aparece ya el nombre de Perafort, primero formando parte de la parroquia de El Codony y después, con el abandono de aquel lugar, con la parroquia propia dedicada a San Pedro, el mismo titular que el de la de El Codony. El lugar de Perafort durante los siglos de la Edad Media estuvo bajo el dominio de diferentes señores feudales (Guillem de Claramunt, los Castellvell, Ponç de Jorba, Arnau de Verdú, los Ribes…) y del arzobispo de Tarragona.

El hecho de tener una parte del término municipal a la derecha del río Francolí, un enclave en el término de La Pobla de Mafumet y la proximidad de la ciudad de Tarragona está favoreciendo el desarrollo del pueblo de Perafort industrial, comercial y de servicios.

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